¿Cuál es el futuro de New World? ¿Es realmente otro fracaso para Amazon Games?


El mundo de los MMORPGs pasaba por una mala racha hace escasos años, una época de oscuridad liderada por dos grandes reyes, Final Fantasy XIV y World of Warcraft. Ambos conseguían mantener el género a flote con miles de jugadores día tras día, mientras nuevos agentes entraban en cocción. Un día todo cambió, se anunciaron nuevos proyectos como Corepunk, Ashes of Creation, Lost Ark o, el protagonista de hoy: New World.

Todos ellos han traído y traerán nuevas ideas al género, un soplo de aire fresco muy necesario. Amazon Games se adentraba de lleno con un proyecto ambicioso y muy detallista que, varios meses después de su lanzamiento; parece que su fin está cerca. La raíz de dicho problema se encuentra principalmente en el código del juego, el cambio del equipo y pensar que como funciona, mejor no lo tocamos. Una decisión que ahora nos afecta a todos.

Pasado, presente y futuro de New World

Desarrollo y retrasos

El título se debería de haber lanzado un año antes de su publicación final, pero debido a las críticas procedentes de todo lo que iban mostrando y una beta cerrada en agosto de 2020; anunciaron su retraso y un cambio de dirección.

Este cambio se haría renovando al director y equipo, una decisión acertada hasta cierto punto. Según han comentado alguno de los trabajadores, el equipo inicial utilizaba un código sucio y lo traspasaron sin justificación alguna, nadie sabía que hacía funcionar que. ¿Y cuál fue la decisión de los recién llegados? Si funciona, no lo toques. ¿Qué algo da error? Un parche y dejamos lo antiguo, y así con un largo etc. Una decisión que se ve reflejada en las decenas de bugs del juego y que la única solución es rehacer parte del código. Se acabará haciendo, lógicamente, pero no lo veremos reflejado hasta dentro de muuuucho tiempo.

Un lanzamiento accidentado

Después de varias betas cerradas, en septiembre finalmente se publicaba en PC un MMO prometedor, bueno, así era sobre el papel y no en la realidad. Los problemas de las colas y servidores es algo normal en un lanzamiento como este, son miles de jugadores intentando entrar por una puerta estrecha. Además, aunque se habilitaron nuevos servidores en todas las regiones, los problemas persistían: todos querían jugar en los mismos servidores aunque hubiesen otros vacíos. Esto hay que reconocer que se solventó de una manera inteligente, permitiendo a los usuarios trasladarse semanas más tarde a otro servidor, así mientras tanto nadie se quedaba sin jugar.

Desgraciadamente, estos no fueron los únicos problemas, ya que el juego contaba con decenas de bugs, mala optimización y otro centenar de glitches. Por no olvidar la presión que ejercía la horda de jugadores malhumorados. En consecuencia, los números históricos quedaron atrás y dio comienzo a la fusión de mundos.

Un futuro salvable y prometedor

Parece que los veteranos del género olvidan muy pronto el pasado, y los nuevos… bueno, son nuevos. Lógicamente, no se puede justificar un mal lanzamiento, pero tampoco se puede enterrar a una persona recién nacida. Si miramos al pasado, el rey japonés tuvo una salida al mercado catastrófica, e incluso tuvieron que relanzar el juego un año más tarde; pero de esto… nadie se acuerda.

Amazon Games no tiene por qué seguir el mismo camino, pero hay un dato importante: su dedicación. No siempre tenemos que perdonar a los estudios y sus desastres, pero tampoco debemos de machacarlos hasta su hundimiento. Amazon parece estar comprometida. El mundo de Aeternum es próspero y esperanzador; sobre todo después de todos los cambios que están realizando en armas, loot, mazmorras, PvP, etc. Además del servidor de pruebas recién anunciado, así podrán probar las próximas update sin romper los principales. Mejor tarde que nunca.

¿Es recomendable entrar ahora en New World? Sí. Aunque el juego esté en constante cambio, desee el principio es una muy buena opción, con un apartado artístico y sonoro sublime y una isla especial plagada de viejas civilizaciones que intentaron descubrir sus secretos en vano.